Lenguaje incluyente, un paso más para alcanzar la igualdad

De acuerdo con Edward Sapir, antropólogo-lingüista estadounidense, el lenguaje, estructura las percepciones y moldea la manera de pensar, sentir y actuar de quienes integran la sociedad, que se forman en un medio cultural primordialmente lingüístico. Por su parte, Florence Thomas, psicóloga, columnista, escritora y activista feminista, dice que el lenguaje es una herramienta de construcción y de representación de la realidad y por consiguiente de acción, en y sobre ella, por medio de elaboraciones simbólicas.

El lenguaje socializa el género. A lo largo de la historia a través del lenguaje se ha silenciado la existencia de las mujeres, las ha invisibilizado y excluido.

Es simple: lo que no se nombra no existe. El lenguaje incluyente es un paso más para alcanzar la igualdad, pues es aquel que no oculta, no subordina, no excluye. Aunque no es de extrañar que el lenguaje que por años hemos utilizado esté caracterizado por expresiones sexistas y excluyentes que han invisibilizado la presencia de la mujer y, especialmente, su participación en muchos de los ámbitos públicos en que hoy son también grandes protagonistas.

Es por eso que el lenguaje incluyente es importante y por ello es, sin duda, necesario. Y aunque algo hayamos avanzado, parece que nos queda un largo recorrido todavía.

Se debe hacer hincapié en este tema que resulta de suma importancia para construir una sociedad más justa y equitativa, ya que establece nuevas reglas que fomentan una cultura del respeto y la no violencia hacia las mujeres.

Muchas formas de lenguaje y expresiones sexistas que predominan en nuestro vocabulario construyen estereotipos de género, asociando a las personas con roles y expectativas sociales entorno a lo que deben ser o hacer las mujeres y los hombres.

De esta forma, el lenguaje sexista o excluyente ha reforzado la idea errónea de que las mujeres tienen un papel de inferioridad o subordinación con respecto al hombre.

Por su parte, el lenguaje sexista, ha ayudado a legitimar y reproducir relaciones injustas que invisibilizan a las mujeres, prevaleciendo formas de expresión colectiva que las excluye con formas lingüísticas que subordinan lo femenino a lo masculino, generando discriminación al utilizar el género masculino de manera neutra.

El lenguaje incluyente persigue una serie de objetivos como reconocer tanto a las mujeres como a los hombres, hacer patente a diversidad social y equilibrar las asimetrías de género.

Desde Mujeres en Movimiento trabajamos para promover el uso de lenguaje incluyente. El objetivo es que la sociedad en general conozca más sobre este tema y fomentar una cultura de respeto y no violencia hacia las mujeres.