¿De qué hablamos cuando decimos ‘’Paridad Horizontal’’?

Sabemos y hemos escuchado sobre la Paridad de Género, sin embargo, a muchas personas no les quedan claras las dos dimensiones que la componen: por un lado, la Paridad de Género Vertical y; por el otro, la Paridad de Género Horizontal.

La primera (Vertical) es la obligación de los partidos políticos de integrar a las mujeres a la mitad de sus planillas que registran a los distintos cargos de elección popular para un Proceso Electoral; llámese alcaldías, gubernaturas, senadurías o diputaciones.

La Paridad de Género Horizontal debe aplicarse de manera territorial, esto quiere decir, que se debe garantizar de igual forma en el total de aspirantes a presidentes municipales propietarios y suplentes, así como al interior de los Ayuntamientos con regidores y síndicos con el objetivo de ampliar la participación y cantidad de mujeres alcaldesas, regidoras y síndicas al 50 por ciento. Sin olvidar la paridad en los gabinetes de gobierno.

Las brechas de género que existen en la participación político-electoral entre mujeres y hombres en el ámbito municipal, es donde se presenta, el mayor desafío para garantizar la Paridad de Género, tomando en cuenta que la República Mexicana es un país tan diverso culturalmente en su población y con una extensión territorial inmensa con rezagos de comunicación. Es en estos espacios municipales donde la violencia política de género crece a la par del número de candidatas.

El ámbito municipal es conocido como el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía, donde se trabaja de la mano con la población y las organizaciones de la sociedad civil, por lo que ampliar y garantizar la participación de las mujeres en estos espacios podrá acelerar cambios culturales, sociales y políticos hacia una igualdad sustantiva. De acuerdo con el Observatorio de Participación Política de las Mujeres en México, las mujeres hemos pasado de ser el 3.5 por ciento de presidentas municipales y jefas delegacionales en 2005, a 14 por ciento en 2016 con 346 alcaldesas, lo que quiere decir que en doce años la cifra aumentó un 400 por ciento.

Está cifra aún se encuentra muy lejos pues aún es mucho menor si se compara con los avances sustantivos con la paridad vertical. Por ejemplo, en Puebla actualmente, son 13 mujeres alcaldesas, de 217 municipios que conforman el Estado. En México cada estado se compone por un cierto número de municipios, los cuales hay en todo el país 2, 461, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE). En octubre del 2014, sólo había 175 alcaldesas en todo México.

Oaxaca es la entidad con el mayor número de presidentas municipales con 59 de los 570 municipios; le sigue Chiapas con 32 alcaldesas de 120; Chihuahua con 25 de 67; Veracruz con 25 de 212; Guerrero con 20 de 81 y; el Estado de México de igual forma con 20 de 63. Cifras que resultan paradójicas en comparación con el número de municipios que integran estos Estado pues no representa ni el 50 por ciento.

En Coahuila sólo una mujer ejercía el cargo de presidenta municipal en el periodo 2014-2017. A partir del 2018, los 14 municipios de los 38 de la entidad son encabezados por mujeres. El reto del Periodo Electoral del 2018 es aumentar al 50 por ciento la participación de las mujeres en el ámbito municipal, no sólo como alcaldesas, sino como regidoras y síndicas, a casi cuatro años de la acción afirmativa de la Paridad de Género en México, esperamos se logré en este nuevo periodo electoral.

De acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno Municipales y Delegaciones del 2015 que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cierre del 2014 censaron a 22 mil 796 Presidentes Municipales, Síndicos y Regidores de cada municipio. De estos, la participación de las mujeres para síndicas es del 26 por ciento y de regidoras un 35 por ciento.

La Federación Nacional de Municipios en México (FENAMM) señala: ‘’Que los Gobiernos Municipales encabezados por mujeres son claramente caracterizados por sus logros en materia social, por su profundo trabajo comunitario y por el especial impulso a programas orientados a mejorar las condiciones de vida de grupos vulnerables (niños, ancianos, discapacitados, mujeres, etc.), así como a la inclusión de principios y herramientas para la igualdad de género y la reducción de la violencia contra las mujeres.

Los nueve partidos políticos que cuentan con un registro tienen el mandato constitucional y legal para abrir el camino a las mujeres en la vida política del país. Nuestra participación es fundamental para la construcción de un Estado Democrático y generar cambios sociales entre todos y todas. Así como hacer frente a las nuevas situaciones que se van generando con la resistencia a estos cambios de discriminación o violencia hacia las mujeres. 

Fuentes:

http://www.inegi.org.mx

http://www.mx.undp.org